A pesar de que el Auditorio Público había sido escenario de numerosas conferencias memorables, durante los años previos y posteriores al inicio de la guerra, en un contexto de máxima tensión nacional, los discursos organizados por el gobierno y ciertos intelectuales de ideología nacionalista japonesa solían congregar a multitudes que abarrotaban el recinto. Las conferencias del primer ministro Kiichiro Hiranuma, del ministro de Asuntos Exteriores Yosuke Matsuoka y del coronel Kingoro Hashimoto, entre otros, atraían a tantas personas que muchos no lograban acceder al interior y se congregaban en torno al edificio para seguir los discursos a través de altavoces, aplaudiendo las intervenciones de los oradores.
Con motivo de una convención nacional celebrada poco después de la firma del Pacto Tripartito, la afluencia de público fue tan masiva que la multitud desbordó el recinto y ocupó la explanada de casi 10 000 m2 situada frente al Auditorio Público y, al finalizar su intervención, el primer ministro Hiranuma, impulsado por un gesto espontáneo, salió al balcón del 2.º piso para dirigirse brevemente a los miles de asistentes congregados en la plaza. Este acontecimiento marcó el inicio de la tradición de los discursos dirigidos al público desde el balcón del Auditorio Público.